bocas de cenizaEstas acciones impactaron positivamente en el desarrollo portuario y en la vida institucional de la ciudad ya que era necesario satisfacer la necesidad de dinamizar el desarrollo de Barranquilla como puerto fluvial y marítimo. La CCB generó y gestionó desde 1922 entre sus dirigentes la iniciativa del proyecto que ampliaba el calado de los buques que ingresaran a través de las Bocas de Ceniza al puerto de Barranquilla, el cual se concretó en 1936.


Ayer y Hoy

En 1501 don Rodrigo de Bastidas descubrió las bocas del Río Grande o de la Magdalena; pero sólo en 1532 se intentó con éxito la entrada por aquellas bocas que se llamaron Bocas de Ceniza, por el color de las aguas. Esta es una breve historia de esta obra, en la que participó activamente en su momento esta Cámara de Comercio.

La historia no registra incidentes especiales de la navegación por las bocas hasta 1824, cuando al iniciarse la navegación fluvial con buques de vapor, se despertó el interés local. La construcción del Ferrocarril Barranquilla-Salgar en 1872 y el traslado, más tarde, de la Aduana Nacional en Salgar a Barranquilla originó un movimiento en pro de la habilitación de Bocas de Ceniza para el comercio marítimo internacional.

La construcción del muelle de Puerto Colombia, realizada por la iniciativa del Ingeniero cubano Francisco. J. Cisneros en 1893 contribuyó al abandono definitivo de la vía Bocas de Ceniza, pero por el año 1906 los barranquilleros reanudaron la campaña a favor de la apertura de Bocas de Ceniza y al año siguiente trajeron al ingeniero hidráulico estadounidense Lewis M. Haupt, quien formuló el primer estudio y el proyecto técnico para la realización de la obra.

Los efectos de este esfuerzo de Barranquilla culminaron en el contrato celebrado por el Gobierno Nacional en 1914 con la Casa Julius Berger Konsortium para la elaboración del proyecto de apertura y canalización de las Bocas de Ceniza y la construcción de un puerto terminal. Sin embargo, el resultado de la guerra europea y sus consecuencias económicas impidieron la ejecución de éste.

Pero, los barranquilleros no desmayaron en su empeño y constituyeron en 1919 la Compañía Colombiana de Bocas de Ceniza con un capital de 6 millones de pesos. Esta sociedad celebró seguidamente un contrato con el Gobierno Nacional para la ejecución de las obras. La Compañía perseguía el objetivo de propiciar la apertura de Bocas de Ceniza. Su directiva quedó integrada por Tomás Surí Salcedo -gran impulsador del proyecto- José Fuenmayor Reyes, Manuel Julián Alzamora, Víctor Dugand y Clodomiro Salas, miembros de la Junta Directiva de la recién constituida Cámara de Comercio de Barranquilla. También pertenecían a la Junta Ernesto Cortissoz, Gregorio Obregón, Julio E. Gerlein, Alberto Osorio, Andrés Rodríguez, Germán Palacio, Pelegrino Puccini y Alberto Roncallo.

El Gobierno suscribe un contrato para el desarrollo de las obras con la firma norteamericana Ulen & Co, en Diciembre de 1924. Estando para terminar las obras en 1929, la obra quedó prácticamente paralizada hasta que por iniciativa de los hermanos Karl y Roberto Parrish, el Gobierno Nacional suscribe un contrato con Winston Brothers para la terminación de los trabajos, solemnemente inaugurados por el Presidente Alfonso López Pumarejo en 1936.

De ahí en adelante siguieron una serie de estudios, trabajos y reconstrucciones con diferentes firmas y laboratorios en los cuales el Gobierno se valió de la colaboración constante de la Junta Coordinadora, integrada siempre por dinámicos comerciantes locales, hasta la creación en 1959 de la empresa del Estado Puertos de Colombia. Durante estas décadas la Cámara siguió vigilante al desarrollo portuario de Barranquilla, promoviendo estudios, conferencias y artículos. En los años 90´s Camcomercio promovió la creación de la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla, la cual asume la administración del terminal el 13 de Diciembre de 1993 con un equipo joven y con la meta de mejorar los indicadores de operación del puerto y la atención al cliente.