aduana viejaSu deterioro comenzó a principio de los años 80s, cuando se trasladan las dependencias de la Aduana que funcionaban en este Palacete, quedando el edificio en completo abandono. La CCB inicia a mediados de los 80 una cruzada para salvaguardarlo como símbolo de la historia de Barranquilla, y aunado al gobierno departamental y nacional comienzan en 1993 los trabajos para su restauración física y simbólica. Durante un año y medio se trabaja en este proyecto liderado por la CCB, quien tenía el convenio nacional para su custodia, y en 1994 lo entrega a la ciudad y a Colombia completamente renovado y listo para que sirviera de sede a uno de los proyectos culturales más importantes en los últimos años en la ciudad y el Departamento del Atlántico, en donde también intervino la CCB. Es importante anotar que con esta restauración la CCB inicia y propicia el rescate del Centro Histórico de Barranquilla, ya que es el primer ejercicio en este sentido que se realizó en la ciudad.

La historia del Edificio desde su construcción a principios del siglo pasado cuando era el centro económico local, hasta la época actual, convertido en icono de la Ciudad y encuentro de la actividad gremial y cultural.

Construido en 1919 por el arquitecto inglés Leslie Arbouin, el edificio de la Aduana era el epicentro de la economía en la época del auge del sistema de transporte y de las actividades portuarias fluviales. En sus alrededores se localizaban un buen número de las estructuras físicas que sirvieron de soporte a esta actividad: el puerto fluvial propiamente dicho, la terminal del ferrocarrril que conectaba con el puerto marítimo, las instalaciones de la Aduana, bodegas, depósitos, oficinas gestoras. Era sin lugar a dudas, el centro de la actividad económica local, hasta la apertura de Bocas de Ceniza, el traslado del puerto al sitio del actual terminal y a la decadencia de la navegación fluvial, cuando la zona entra en etapa de franco detrimento a finales de las décadas de los 30´ s.

En el período de 1951 y 1964, cuando casi se duplica el número de habitantes en la ciudad, se acelera el deterioro del centro tradicional y sus alrededores como resultado de la transformación de la zona de comercio pesado y de la proliferación de actividades económicas informales. En 1981, la Administración local encarga el estudio para renovación urbana del Centro: Entre la calle 40, la carrera 38 y el Río Magdalena. En éste se incluía por supuesto el Palacio de la Aduana.

Ese mismo año, la Cámara de Comercio de Barranquilla con el apoyo y la colaboración de diferentes estamentos locales apoyó el programa para montar en la edificación el Museo de Arte Moderno que tendría el apoyo de Colcultura. Sin embargo, en 1982, con el cambio de Gobierno se orientaron las políticas de ese organismo dejando el proyecto sin ninguna posibilidad de financiación.

Por las anteriores razones y por considerar que la ciudad presentaba en ese momento otras necesidades que exigían atención prioritaria por parte de la Cámara de Comercio, se suspendió temporalmente la promoción de proyecto, sin descartarlo totalmente ni perder de vista su importancia como elemento iniciador de un proceso de renovación urbana.

En 1991, la Gobernación del Atlántico y la Cámara de Comercio aúnan esfuerzos del sector público y privado para la restauración del Edificio de la Aduana. Las obras civiles se entregaron ante el Expresidente Cesar Gaviria Trujillo en julio de 1994. Ese mismo año, se crea la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta para administrar y velar por el mantenimiento del Edificio. En la actualidad y desde el 2002, en este edificio emblemático funcionan las oficinas administrativas de la Cámara de Comercio de Barranquilla. El Edificio como en sus inicios vuelve a ser epicentro de la actividad gremial, la investigación, la cultura y punto de encuentro de los empresarios de la Región.